Llega el camión
Una cámara lee la patente y el sistema abre la recepción automáticamente.
Un equipo instalado en su portería lee la patente, verifica al chofer, lee la guía de despacho, mide el volumen real de la carga y cuenta las cajas en la descarga. Cuando algo no calza, arma el reclamo con la evidencia y se lo deja listo para aprobar.
En una recepción de alto volumen, la diferencia entre lo que dice la guía y lo que realmente bajó del camión se pierde entre la prisa, la confianza y la falta de pruebas. Cuando el faltante se descubre —días después, en la conciliación— ya no hay evidencia para reclamarle a nadie.
Nadie verifica si el camión trajo los metros cúbicos declarados. Se firma la guía y se confía.
En plena descarga, con el camión apurado, contar caja por caja no es realista para el personal.
El faltante se detecta en bodega o en la facturación, cuando ya no hay cómo probar qué llegó.
Sin fotos, medición ni respaldo, reclamarle al proveedor o al transportista es una discusión perdida.
Seis momentos, todos automáticos. El guardia solo confirma lo que el sistema no pudo leer con certeza; el resto ocurre solo, en segundos.
Una cámara lee la patente y el sistema abre la recepción automáticamente.
Se contrasta contra la nómina autorizada de su empresa, guardada cifrada dentro de la planta.
El documento se digitaliza: folio, RUT, cantidad y volumen declarado quedan registrados.
Mientras se descarga, un sensor instalado sobre el andén calcula el volumen real de lo que bajó del camión. Funciona igual con furgón cerrado o con carga a la vista.
Las cajas o pallets se cuentan solos mientras bajan, y se verifica el uso de casco y chaleco.
Si el volumen o el conteo no calzan con la guía, el sistema arma el reclamo con fotos y cifras, y lo deja esperando su aprobación.
La pantalla del guardia: camión activo, guía leída, conteo en vivo y cola de camiones. Funciona aunque se caiga internet.
Todas sus plantas en una sola vista: discrepancias del día, estado de cada nodo y aprobación de reclamos desde el escritorio.
Cuántas diferencias se detectaron, de qué tipo y cuánto representan. El informe que justifica la inversión mes a mes.
Redactados automáticamente con las fotos, la medición y el documento adjunto. Usted solo aprueba y se envían.
El guardia pregunta en voz alta —"¿qué hago si la guía no coincide?"— y recibe el procedimiento de su empresa al instante.
Montaje, calibración en terreno y una semana de marcha blanca antes de activar los reclamos automáticos.
El sistema fue construido bajo una regla que no se negocia: la operación de su planta no depende de una conexión a internet ni de un servidor externo.
Valores referenciales para dimensionar la inversión. La cotización formal se emite tras el relevamiento de su planta, porque el montaje depende del acceso, el andén y la distancia de los tendidos.
Una planta, un nodo. La forma de comprobar el retorno con su propia operación.
Desde tres plantas. Misma tecnología, con condiciones por volumen.
El reporte mensual muestra exactamente cuántas diferencias se detectaron y qué representan, para que la decisión de continuar se tome con cifras de su propia operación y no con una promesa.
Visitamos la planta y registramos el acceso, el andén, los puntos de red y energía, qué tipo de camiones recibe y si tiene báscula. Con eso se define dónde va cada cámara y cada sensor.
Dos días de montaje: cámaras, el sensor sobre el andén, tendido y el nodo en su gabinete. Al cierre, el sistema queda calibrado y operando.
El sistema observa y registra sin emitir reclamos. Ajustamos los umbrales con la realidad de su operación y revisamos resultados con su equipo.
Se activan los reclamos automáticos con aprobación de su equipo y comienza el reporte mensual de resultados.
La demostración toma treinta minutos: recorremos el flujo completo de una recepción y revisamos qué mostraría el sistema con sus propias guías y sus propios camiones.